Los accidentes causados por conductores ebrios son, lamentablemente, muy comunes. Según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), cada día se pierden 34 vidas debido a accidentes relacionados con el consumo de alcohol. Los conductores bajo la influencia del alcohol suelen tener un deterioro significativo en sus capacidades, lo que puede provocar accidentes graves. Las reclamaciones por lesiones causadas por conductores ebrios suelen ser más fáciles de probar, ya que el estado de embriaguez del conductor puede ser una evidencia clara de negligencia.
Los conductores ebrios tienden a tener menos conciencia de su entorno, lo que los hace menos propensos a evitar una colisión. Estas reclamaciones suelen incluir daños físicos y emocionales, ya que las lesiones pueden ser graves. Sin embargo, un dato curioso es que, por lo general, los conductores ebrios no sufren lesiones tan severas en los accidentes. Esto se debe a que el alcohol relaja los músculos, lo que reduce la probabilidad de sufrir daños importantes. Mientras tanto, otros conductores y pasajeros, especialmente los que están sobrios, suelen ser quienes reciben el mayor impacto de la colisión.